miércoles, 18 de febrero de 2015

Tener un Reloj





Para entender lo que para mí es un reloj, tienes que leer el preámbulo escrito por Julio Cortázar para su relato Instrucciones para dar cuerda al reloj:


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar

Desde hace tiempo tengo este preámbulo muy presente en mi vida. Por este motivo trato de desprenderme de las cosas materiales que antaño me daba placer acumular. Cosas que también me ataban y producían en mí desasosiego, tal y como relata Cortázar. Supongo que esta sensación está condicionada asimismo por el número de mudanzas que he realizado en los últimos tiempos.

Cada día que pasa estoy más convencido de que es un error tener coche,  moto o incluso bicicleta porque cada uno de esos "relojes" necesitan mi atención, y me quitan tiempo y dinero. Esto mismo es extrapolable a tener mucha ropa, muchos libros, muchas cámaras o mucho de lo que sea.

Pero es difícil llegar a esta conclusión y más difícil es que la gente entienda que es mejor tener menos. Este pensamiento choca frontalmente con el modo de vida actual, donde por todos los medios te cuentan que la felicidad es tener más, más de lo que tú tenías antes, siempre más. Pero luego resulta que eso es más también de lo que podría hacerte feliz, porque tener relojes no da la felicidad.

¿Y tú qué piensas? ¿Tienes relojes?




Martín Sánchez Web Developer

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